El compost es un abono natural que se obtiene al descomponer restos orgánicos. Hacerlo en casa reduce la basura y mejora la tierra de tu jardín, huerto o macetas.
Qué necesitas
- Un compostador, un contenedor con agujeros de aireación o un montón en un rincón del jardín.
- Restos de cocina y de jardín.
- Una horca o pala para airear.
Materiales verdes y marrones
Un buen compost equilibra dos tipos de materiales. Los verdes aportan nitrógeno y humedad; los marrones aportan carbono y estructura.
- Verdes: restos de frutas y verduras, posos de café, hierba recién cortada.
- Marrones: hojas secas, ramas trituradas, cartón sin tinta, serrín de madera sin tratar.
Como referencia general, se suele mezclar más cantidad de marrones que de verdes, en torno a dos o tres partes de marrón por una de verde.
Qué no debes echar
- Carne, pescado y lácteos.
- Alimentos cocinados o con mucho aceite.
- Excrementos de perros o gatos.
- Plantas enfermas o con semillas de malas hierbas.
Mantenimiento
- Mantén la mezcla húmeda como una esponja escurrida.
- Remuévela cada una o dos semanas para que entre aire.
- Si huele mal o se encharca, añade material marrón y airea.
¿Cuánto tarda?
Según el clima, la mezcla y el cuidado, puede tardar desde unos pocos meses hasta casi un año. Está listo cuando es oscuro, suelto y huele a tierra de bosque, sin restos reconocibles.
Cómo usarlo
Extiéndelo en una capa fina sobre la tierra del huerto o las macetas, o mézclalo con el sustrato. No sustituye a todo abono, pero mejora la estructura y la vida del suelo.
Aviso: este artículo es meramente informativo. Las necesidades de cada planta dependen del clima, la exposición y el sustrato; ajusta los consejos a tu caso. Si tienes mascotas, comprueba siempre que las plantas que elijas no sean tóxicas para ellas.

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