Podar los rosales estimula el crecimiento de brotes nuevos, mejora la floración y mantiene la planta sana. Hacerlo en el momento adecuado y con el corte correcto marca la diferencia.
Cuándo podar
La poda principal se hace a finales de invierno, cuando pasa el riesgo de heladas fuertes y antes de que la planta reanude el crecimiento. En zonas templadas como buena parte de España suele coincidir con enero o febrero, y más tarde en zonas frías. Durante el verano se hace una poda ligera retirando las flores marchitas.
Herramientas
- Tijeras de podar bien afiladas.
- Guantes gruesos.
- Alcohol o lejía diluida para desinfectar las tijeras entre plantas.
Paso a paso
- Retira las ramas secas, enfermas o dañadas hasta encontrar madera sana.
- Elimina las ramas débiles, finas o que se crucen entre sí.
- Abre el centro de la planta para que entre luz y aire.
- Corta unos 5 milímetros por encima de una yema que mire hacia fuera, con un corte inclinado.
- Reduce las ramas principales aproximadamente a la mitad o un tercio, según el tipo de rosal.
Después de podar
- Retira las hojas y restos del suelo para evitar hongos.
- Aporta compost o abono para rosales cuando empiece a brotar.
- Riega con regularidad al inicio de la primavera.
Errores frecuentes
- Podar con tijeras desafiladas que desgarran los tallos.
- Cortar demasiado cerca de la yema o dejar muñones largos.
- Podar en pleno verano de forma agresiva.
Aviso: este artículo es meramente informativo. Las necesidades de cada planta dependen del clima, la exposición y el sustrato; ajusta los consejos a tu caso. Si tienes mascotas, comprueba siempre que las plantas que elijas no sean tóxicas para ellas.

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