El calor y la sequía ponen a prueba el césped. Con unos cuidados sencillos puedes mantenerlo verde o ayudarlo a recuperarse cuando baje la temperatura.
Riego
Es mejor regar menos veces pero de forma profunda que dar riegos cortos y frecuentes. Así las raíces buscan agua más abajo y aguantan mejor el calor.
- Riega a primera hora de la mañana o al atardecer.
- Evita las horas centrales del día por la evaporación.
- Comprueba que el agua llegue a todas las zonas.
Siega
En verano conviene subir la altura de corte. Un césped algo más alto sombrea el suelo, conserva la humedad y sufre menos. Como norma, no cortes más de un tercio de la altura de una sola vez.
Abonado
Evita abonar en los momentos de más calor: la planta está estresada y el abono puede quemarla. Es mejor hacerlo en primavera y otoño.
Problemas frecuentes
- Zonas amarillas: pueden deberse a falta de agua, pisoteo o excrementos de mascotas.
- Hongos: aparecen con exceso de humedad nocturna y poca ventilación.
- Malas hierbas: retíralas a mano antes de que produzcan semillas.
Preparar el otoño
Cuando pasen las temperaturas más altas, es buen momento para escarificar, airear y resembrar los huecos, de modo que el césped se recupere del verano.
Aviso: este artículo es meramente informativo. Las necesidades de cada planta dependen del clima, la exposición y el sustrato; ajusta los consejos a tu caso. Si tienes mascotas, comprueba siempre que las plantas que elijas no sean tóxicas para ellas.

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